Proyecto desarrollado en Escaleno | Taller de Diseño, estudio cofundado con María Fernanda Ruz.
Oficina Paralela fue uno de los primeros proyectos que desarrollé en Escaleno, un ejercicio temprano de diseño con una idea muy clara: pensar el espacio de trabajo como algo adaptable, móvil y capaz de operar fuera de su contexto habitual.



El encargo surgió de una empresa de energías renovables que trabajaba en parques eólicos y zonas de campo, donde los equipos debían permanecer durante periodos prolongados dentro de comunidades. La propuesta consistió en transformar un antiguo remolque para motocross en una oficina móvil: un espacio de apoyo que pudiera acompañar el trabajo técnico sin perder funcionalidad ni identidad.
El concepto se construyó a partir de una lógica simple. Paralela, porque se trataba de una oficina que operaba en apoyo a otra, y porque la distribución interior se organizó longitudinalmente, ocupando ambos costados del remolque. Esta disposición permitía dividir el espacio en dos franjas claras, donde distintas actividades —reuniones, trabajo individual, almacenamiento, descanso— podían suceder al mismo tiempo, en paralelo, dentro de un volumen extremadamente compacto.



Más que imponer una forma, el proyecto buscó ordenar el uso. Cada decisión respondió a la necesidad de flexibilidad, claridad y eficiencia espacial, entendiendo la oficina no como un lugar fijo, sino como una infraestructura adaptable al territorio y a las dinámicas del trabajo en campo.
Oficina Paralela fue, desde el inicio, un ejercicio de síntesis: pensar el espacio desde la lógica, el movimiento y la convivencia de funciones, anticipando una manera de diseñar donde el concepto sostiene al objeto y no al revés.


