Esta serie nace de un encuentro íntimo entre dos personas que se conocen desde hace tiempo. Ella, bailarina; yo, detrás de la cámara. Su deseo era claro: habitar y atesorar el presente de su cuerpo —su forma, su fuerza, su movimiento— antes de que el tiempo siguiera su curso. Lo que sucedió fue más que un retrato: un diálogo silencioso entre gesto, luz y espacio.


La sesión se construyó desde la libertad. No hubo guión ni poses premeditadas. Sólo su cuerpo improvisando en el espacio y mi mirada acompañando, atenta. El lugar no fue un fondo neutro: los ventanales, los muros de chukum y la geometría abierta se volvieron cómplices. La luz entraba generosa, marcando ritmos, dibujando contornos, respondiendo al movimiento de la danza.



Mi papel fue sostener la espera. Dejar que el ritmo lo marcaran ella, la luz y la arquitectura, y reconocer el instante en que todo se alineaba: un brazo extendido hacia el sol, una sombra cruzando el suelo, un gesto que se vuelve imagen. Fotografiar aquí fue un ejercicio de escucha, una danza silenciosa entre el cuerpo que se mueve y el ojo que observa.


Lo que aparece en estas imágenes no es sólo el cuerpo de una bailarina, sino la energía que surge cuando distintas presencias se encuentran: movimiento y quietud, cuerpo y espacio, luz y mirada. Un come together íntimo, donde lo colectivo ocurre a pequeña escala.


Algunas imágenes de esta serie fueron seleccionadas para formar parte de la edición no. 43 de ERRR Magazine.
Ficha técnica
Cámara: Pentax K1000 (35 mm)
Lente: SMC Pentax-A 50 mm f/2
Película:
– Blanco y negro: CDX (versión de Kodak Double-X, Carmencita Film Lab)
– Color: Kodak Gold 200
Revelado y escaneado: La Periferia Film Lab