• Ensayos

– Rayario

Estructura para soltar

Rayario nació de ganas de crear, sí, pero también de un bloqueo muy concreto.
Quería hacer cosas más artísticas y al mismo tiempo las posponía.
Decía que no tenía tiempo, cuando en realidad lo que me detenía era no saber por dónde empezar.

La hoja en blanco pesaba.
La idea de “tener que hacer algo importante” también.

Entonces me puse una regla mínima:
un margen de dos centímetros a cada lado de una libreta.

Nada más.

Ahí empecé a dibujar rayas.
Líneas repetidas, colores elegidos casi sin pensar.
Patrones que ya estaban en mi manera de mirar y de diseñar, aunque nunca los hubiera nombrado.

La lógica era simple:
cada vez que tuviera ganas de dibujar o pintar, usar la misma libreta, respetar el margen y empezar.
Sin decidir antes qué iba a salir.
Sin buscar una pieza final.

Rayario no es un proyecto ni una marca.
Es un espacio personal donde la repetición me quita presión y me devuelve el gesto.
Un lugar al que puedo volver cuando necesito hacer, sin tener que justificar nada.

Por ahora vive ahí, en esa libreta.
Y eso es suficiente.